miércoles, 30 de enero de 2008

Sueño entre las 7 y las 7.45 AM

En el trabajo nos decían que las clases de inglés no iban a ser mas en la agencia, sino en San Martín, en la planta de Nobleza Picardo. Esto era para tener mayor espacio en la agencia por los nuevos cambios y reestructuraciones.
Todos nos quejábamos, y yo decía que me iba a tener que levantar a las 5 de la mañana para poder llegar a horario. También nos justificaban con que no ibamos a tener que venir con bolsos cargados (¿?).

martes, 29 de enero de 2008

Yoga, Antonio Rios y el león.

Iba con Caro a hacer yoga. Llegabamos al salón, y lo primero que nos hacía hacer la profesora era "La Vela". Yo la hacía perfectamente, pero me agarraba una gran contractura. Mi atuendo deportivo era una musculosa y una diminuta bombacha. Me sentia rara asi, pero era lo normal. De pronto la profesora me hace pasar al frente y me hace quedarme haciendo "la paloma" por un rato hasta que me duela todo. Y yo pensaba que mis partes no se verían tan bien con diminuta ropa interior. Después nos decía que Florencia Peña estaba baqueteada para aparecer en la tele.

Salía de ahi, iba caminando por la calle Avellaneda entre Granaderos y Boyacá. (Donde yo vivía antes). Pasaba por la puerta de un edificio y me cruzaba con Mauricio Zapata (un ex compañero de trabajo). Me quedaba charlando sobre la clase. De la casa de al lado, salía Antonio Rios, si, el bailantero ex novio de esta que se dio un porrazo con el auto. Había muchos músicos y yo me quedaba mirando a uno que tenia un violín muy lindo y no entendía que tenía que ver ese violín con su cumbia.

De pronto me encuentro en una selva y teníamos un león atado en el jardín. Entro a la carpa, y era enorme y muy linda, Estaba mi abuelo cocinando. yo quería liberar al león pero tenía miedo que me rajuñara un poco.

domingo, 27 de enero de 2008

Verte una vez mas

La noche en que mis papás me dieron la noticia de que Julián había fallecido, tuve una gran crisis nerviosa. Mas allá de no entender lo que había pasado, la tristeza y la desesperación, lo que mas me desesperaba en ese momento era no entender como nadie me había avisado de su muerte, de su velatorio, de su entierro. No estuve presente en ninguno de esos momentos porque nadie me avisó a tiempo. No pude despedirme ni decirle adiós.
Esa noche, me obligaron a dormirme, pero yo no lo único que pedía era verlo una vez mas. Necesitaba entender que él ya no estaba acá y decirle adiós. Pronuncie ese deseo un millón de veces.
Me fui a dormir fruto de unos calmantes que me dieron. Yo pensé que no iban a hacerme efecto pero si lo hicieron, increiblemente dormí varias horas.
Soñé con él, y mi deseo se cumplió:
Estaba yo dentro de una caverna. De un baúl sacaban muchas princesas, pero ninguna era yo, por lo cual, esas princesas no servían. De pronto si aparecía yo, y una fuerza muy grande me arrastraba por un tunel oscuro. Al final del túnel había un claro. Yo podía ver la imagen desde arriba.
Era como una especie de parque, o bosque. Habia árboles. Julián estaba placidamente sentado en el tronco de un árbol, leyendo. Leer, eso que tanto lo caracterizaba y le daba paz, disfrutaba. Verlo asi me reconfortó, me dio tranquilidad. Yo observaba desde arriba como él disfrutaba de su lectura. Y asi pude, de alguna manera, verlo una vez mas. De pronto, la misma fuerza que me llevó por el túnel hasta alli, me sacó. De vuelta por el mismo túnel. Solo que esta vez, me desperté automáticamente, llorando, y diciéndole a mi mamá que había podido verlo tal como deseé.


Este sueño lo soñé la madrugada del 18 de Enero del 2005, 4 días después de la muerte de Julián.

jueves, 24 de enero de 2008

El chico de Lincoln

No recuerdo porqué, mi abuelo y mi tía me acompañaban al trabajo. Bajamos por Rojas para llegar a Alem y yo les pedía que doblen a la izquierda porque ellos insistian en seguir de largo. Entrabamos a un edificio X y nos tomabamos un ascensor incorrecto. Aparecíamos en el otro "ala" del edificio, que tenía todo el aspecto de un hospital. No nos cruzabamos con nadie. Estaba lleno de habitaciones hasta que nos dabamos cuenta que era un hostel. Todo era blanco. Yo miraba las mochilas de los mochileros y quería ser uno de ellos. Les insistía para que se vayan porque no quería que se queden por ahi.
Una vez que se fueron, el edificio se convierte en una cabaña típica del sur, pero con una escalera en el medio y muchos pisos. Había una fiesta de la agencia, pero tambien había gente de otras partes. Subía por la escalera y me cruzaba con el chico de Lincoln. Me agarraba y me quería besar y yo le corría la cara. Me decía que no entendia que me pasaba, y yo le decía que no me gustaba exponerme tanto publicamente, ya que estaba todo el mundo mirandome.
Nos ibamos a buscar otro lugar, bajabamos por las escaleras y caíamos en un cuartito ambientado como un kindergarden. Yo le decía que él era muy menor para mi, que no me parecía hacer lo que estabamos haciendo. De pronto llega Caro y estaba muy densa, quería que vaya al jardín (donde estaba nevando), a bailar con ella. Actuaba como una nena chiquitita. Yo la sacaba corriendo. Y me quedaba sentada en un sillón charlando con este chico.
Le decía que el viernes lo había visto andando en bici, pero que pasó tan rápido que ni tiempo me dio a chistarle. Y al final, lo besaba.

miércoles, 23 de enero de 2008

De paseo por el Vaticano

Estaba en el Vaticano con mi mamá. Justo al lado mio me encuentro con Látigo, un (ex?) amigo mio. Nos saludamos y abrazabamos como cuando eramos amigos. Mi madre agarra una de las velas de la iglesia porque se la quería llevar de Souvenir. Yo la reto por semejante actuación.
DE pronto, aparecen Tom Cruise y Katie Holmes casandose. Había muchísima gente. Alguien repartía stickers con la cara de pintores renacentistas.

Que lindo.

Me encantan esos dias en que uno no tiene nada de que preocuparse ni ninguna responsabilidad, y decidis dormir la siesta, pero SIN PRESIONES. Simplemente te acostas y dejas que tu cuerpo se vaya.
Cuando te despertás, no sabes si es de dia, de noche, donde estás durmiendo ni que día es. Esa sensación me encanta.

martes, 22 de enero de 2008

La casona del terror

Tenía la mitad de mi pelo largo, y la otra, corte carré. Ante la desesperación, voy a Cool Cuts a ver a Pablito, el peluquero sexy.
La peluquería era un salón muy extraño, parecido a una oficina, con luz blanca muy potente.
Allí me encuentro con Mariano y su mamá (a quien no conozco pero en el sueño si aparecía). Cuando lo veia, le preguntaba si había podido hablar con Agus (un amigo en común), ya que la noche anterior lo había visto conectado al messenger. El me decía que no y que sospechaba que Agus estaba enojado con él.
Viene Pablito y le explico que quiero que me saque pelo, porque tengo mucho y me molesta.
De pronto, la peluquería se convierte en una especie de casona antigua. Muy similar a la del juez Zafaroni, la que queda en la calle Boyacá. Yo quería salir de ahi, pero la mamá de Mariano me dice que no puedo salir a menos que sortee un par de prendas que hay. Yo le digo que detesto ese tipo de juegos y que me quiero ir. La casa se convierte en una especie de casona del terror. Quiero llamar por celular a alguien para que me venga a buscar, pero las líneas están bloqueadas. Me pongo a cocinar un chop suey de pollo. (Lo que cené anoche).
De pronto estoy en el cruce de la barrera de Yerbal y no se bien que calle (cerca de Acoyte). Las vias son muy anchas y no me animo a cruzar.
Y no me acuerdo mas...